Uno de los momentos más lindos que me regaló ésta disciplina y de los que guardo con mayor estima por el momento que fue, las personas que estuvieron conmigo, la juventud que teníamos en ese entonces y porque allí me retiré oficialmente de las competencias de TKD para dedicarme pura y exclusivamente al estudio de las Artes marciales orientado más a la cuestión práctica y filosófica para la vida.
Ese año salimos campeones de la Liga de Taekwondo en Rosario, Santa Fe, Argentina, competencia que duró un año en la que participaron luchadores formidables de todo el país.
Quiero agradecer enormemente a mis padres por haber hecho hasta lo imposible para que pudiera estudiar y practicar este deporte y a mi Maestro Fabián Diaz (A la izquierda con remera amarilla) que me dejaba seguir entrenando incluso cuando muchas veces no podía pagar la mensualidad.
También aprovecho a pedirles disculpas a todos los que apostaron en mí porque entiendo que con mis condiciones podía haber llegado muy lejos, teniendo en cuenta que a cada lugar al que competíamos siempre terminaba arriba del podio y que, a corta edad ya podía rendir para obtener mi 1er DAN y en lugar de ello opté por frenar.
De haber tenido la comprensión que tengo hoy con 29 años tal vez no hubiera abandonado completamente los entrenamientos intensos, aunque si los hubiera adaptado de otra manera para que no se sintiera como que mi vida era pura y exclusivamente a la competencia ya que el ganar trofeos y reconocimientos no era algo que a mi me motivara. Solamente lo hacía para darle alegría a mis padres, a mi Maestro y a nuestro equipo.
A pesar de todo esto, y de todo lo que se me ha criticado por esa decisión, no me arrepiento, creo que hice lo correcto con la herramientas que disponía en ese momento. La disciplina que aprendí allí la apliqué en todas las áreas de mi vida porque entendí que el Taekwondo era mucho más que solo competir, ganar copas o hacer formas. En cada una de esas cosas hay todo un conocimiento del ser muy profundo que en la teoría está muy bien explicado. En mi caso personal, yo me lo tomé muy en serio, leí y traté de comprenderlo con mi propia vida. Un ejemplo fue al llegar al cinturón Rojo p/Negra donde se habla de la iniciación hacía la Maestría y el comienzo de la oscuridad y las sombras. - Algo similar que podemos encontrar en Psicología de Carl Jung cuando se habla de 'La noche oscura del Alma'.
Con 12 años comprendí que no estaba preparado para seguir avanzando, que tenía que prepararme mucho más y que hay cosas que llevan tiempo como la maduración de un árbol. Fueron 17 años los que necesité para llegar a ésta conclusión y poder explayarme de ésta manera para compartirlo con ustedes.
A nivel teórico/práctico si tuviera que clasificarme creo que estoy al nivel de un 4to DAN. Lógicamente no puedo ponerme en esa posición puesto que mi camino se salió un poco de la estructura oficial del protocolo del TKD. Pero tengo este concepto basándome en el creador de este arte marcial el Gral. Choi Hong Hi quien se auto-adjudicó un grado de 9no DAN cuando los protocolos como tal no existían. Me inspiré en el creador y como todo buen alumno siempre intento captar las enseñanzas de los grandes Maestros, respetarlas y al mismo tiempo llevar ese conocimiento hacia la realidad actual, nutriéndola con mi impronta al igual que todos ellos con la idea de hacer crecer las buenas bases que nos enseñan las Artes Marciales.
Hoy practico a diario, más enfocado en las MMA (Mix Martial Arts - Artes Marciales Mixtas) no tan intensamente como en aquellos años, pero si tuviera que volver a competir en combate, estoy listo.
Comentarios
Publicar un comentario